Cómo limpiar un plato de ducha de resina

Rejilla del plato de ducha de resina Támesis en crema

El plato de ducha de resina es un producto con unas características que le sitúan por encima del resto de opciones para el suelo de ducha en cuanto a calidad. Por si resistencia física, antideslizamiento y diseño no fueran suficientes ventajas, el plato de resina es además mucho más fácil de limpiar que las demás opciones de baño.

Eso sí, hay que tener en cuenta algunas cosas si se quiere proteger la integridad del mismo, en especial la de su capa protectora de Gel Coat. En este artículo te explicaremos al detalle qué productos son los mejores para limpiar este tipo de plato y cómo aplicarlos correctamente. En definitiva, cómo limpiar un plato de ducha de resina.

Lo primero que debes tener en cuenta es olvidarte de los principales productos limpiadores. En su mayoría contienen agentes químicos abrasivos, que pueden afectar al recubrimiento de Gel Coat. Este tipo de producto suele utilizarse para limpiar porque es eficaz para eliminar las bacterias de las superficies. Pero el plato de ducha de resina ya tiene propiedades antibacterianas de serie, así que no es necesario.

En líneas generales, para limpiar un plato de ducha de resina se recomienda utilizar simplemente agua tibia con jabón de PH neutro como producto limpiador, y una esponja sin estropajo o bayeta para aplicarlo. Los estropajos metálicos quedan también contraindicados, porque podrían dañar la superficie del plato.

Excepciones: acumulación de cal

No es habitual que se acumulen restos de cal en un plato de ducha de resina, por la calidad del agua que llega a nuestras casas. Pero hay zonas geográficas con peor calidad de agua donde puede suceder. En caso de que la cal se acumule, utiliza el mismo paño que para una limpieza normal, pero esta vez no apliques agua y jabón. En esta ocasión, lo mejor es una mezcla de vinagre de vino blanco y agua al 50%. Cuando tengas la mezcla, aplícala por todo el plato y déjala reposar unos diez minutos, para después aclarar con abundante agua con ayuda de la bayeta. En el caso de que quedara aún algún resto, repite el proceso. El resultado debería ser impecable.

Excepciones: tintes o esmaltes

Normalmente basta con agua y jabón para retirar la suciedad habitual de un plato de ducha. También debería bastar para manchas más persistentes, aunque haya que insistir un poco más. Pero puede darse el caso de que se nos caiga algo encima del plato y no nos demos cuenta hasta pasadas unas horas. Y esto puede suponer un problema si hablamos de tintes o esmaltes, que presentan una resistencia superior al lavado. En especial cuando se han secado y adherido a la superficie del plato.

En este caso no vamos a tener más remedio que recurrir a productos químicos, a pesar de que, como norma, no se recomiende. Haz una mezcla de agua con acetona, aplícala con ayuda de una bayeta sobre la mancha y aclara lo antes posible, en cuanto veas que la mancha desaparece. Intenta ser rápido, para que el químico esté en contacto con la superficie de tu plato el menor tiempo, y evitar algún deterioro.

Como resumen, el agua y el jabón son tus mejores aliados a la hora de limpiar un plato de ducha de resina, pudiendo recurrir a productos más potentes como excepción y solo si la situación lo requiere.

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